Me encuentras sentado al cielo
muriendo de frío bajo el sol enardecente
me cobijas bajo tu desabrigado corazón
hasta que la luna llora de susto.
El viento ósculoso de tu aliento
revuelve el corazón fogoso de la tierra
y el infierno parece
eterno paraíso.
Tu oído suave
susurra nostalgias futuras
a la madre del medio día.
A tientas te vi llegar
cansada de recoger tus pasos
por el sendero nocturno de la vida.
Suave y olorosa
sentí tu piel de luna llena
ante el crepúsculo infernal
que llama a las tinieblas
y en tu nombre las juramenta.
La travesía suave de la brisa
engalana fantasmas
de otra hora dulzura.
Destornillas mi alma
en antros tuyos
dejas que el viento me consuele
cada día del minuto
y dejas morir
sin auxilio al agua
que va en tu ayuda
y mantiene seco
el color del desierto.
servido por pirkas
sin comentarios
compártelo
REMEMBRANZAS

Sí?
¿Alguien me llama?
Aquí estoy.
¿Tú me llamabas?
¿Ustedes me llamaban acaso? ¿Para qué?
¿Para contarles mi historia?
Já!
Mi historia es muy amplia,
tanto como la vida misma.
Yo nací en un paraje solitario,
junto a los árboles, al sol,
al salvajismo que se extingue
llevándose consigo la belleza entera.
Matando sus bondades, sus habilidades,
Trayendo vanidades.
Ya no usas el chale, pañón o bayeta,
tampoco ojotas o pantalón de lana de las güishas.
Ya no llevas aquel atuendo de aretes grandes,
y tu rueca a la cintura,
con tu quipe cargando el fiambre.
Ya no cuentas que el cerro se comió a don Arturo,
y que por su antara y por su coca
fue devuelto al canto del gallo.
Ya no cuentas de la illa o de la duenda,
que te robo cuando eras infante.
Ya no me enseñas a pagarle a las plantas
con maíz o trigo para curar tus males.
Ya no me enseñas que la madre tierra llora
cuando cortas un árbol o que no te bendice
porque no le pides perdón.
Ya no me enseñas a labrar el arado de roble o lucmillo.
¡Qué está pasando hermano!?
Por qué me contáis de la novela que pasan en la tele
o esa imagen de yeso que está llorando.
Por qué me enseñáis a comprar arados humanos
y hasta mis hermanos.
Por qué me habláis de silicona, de cuchillos y navajas
para perfilarme en vano.
Por qué me habláis de gringos americanos
y que los serranos no valemos nada.
Por qué usáis polos escotados y pantalones ajustados.
Por qué me gritas de loco y anticuado.
A sí! Sí me falta tripas para pintarme
o fumar marihuana
y aunque de comer no tenga nada.
¡Qué está pasando hermano!?
No recuerdas a Catequil, Corellama,
Atahualpa o Eleodoro Benel.
No te acuerdas de Catalino Terán, Gliciero Villanueva,
Carlos Torres o Alcides Vásquez.
No te acuerdas cuando fuimos contra los chilenos,
el paro del 87, del 89 y del 2001.
No recuerdas que mataron a tu hermano
raptándolo para el ejército.
No recuerdas que vivías tan sano,
hasta que llegaron por el oro.
Por qué me gritas de loco y anticuado?
Cuando veo a mis hermanos
que mueren envenenados o acuchillados
por la indiferencia y aunque de beber
no tengas nada.
¿Qué está pasando hermano!?
No recordáis a Pizarro que nos trajo guerras y engaños
y se llevaron oro como intelectuales,
dándonos apenas una Biblia.
No recordáis a San Martín, Leguía,
el Apra y Fujimori con sus engaños
y nos cambiaron por oro la vida.
¡Por eso me gritas de loco!
Si hasta mi familia se ha divorciado
y mis amigos se han marchado.
¡Qué está pasando hermano!?
Aún sigues soñando que la vida
se ha abortado y la libertad se ha encadenado
y que los hombres gozan y los dioses no.
¡Despierta ya de tu sueño enmudecido!
Que la vida pasa y tú has nacido.
servido por pirkas
1 comentario
compártelo
ME GUSTAS

Me gustas,
por tus ojos de gata,
al mirarme en la noche bruja.
Me gustas,
por tu boca lago de miel,
al besarme en la rama de mis brazos
Me gustas,
por tus pezones, racimos de uva,
al tocarlos de madrugada
Me gustas,
por tus muslos de nácar,
al brillar en la penumbra de las sedas
Me gustas,
por tus poros destilantes,
al amar en el cielo
y gotearen la tierra
Me gustas,
por tus hilos rizados,
madejas locas de oro puro
al emboscarse en mi eros,
cuando el sol se peina en las mañanas
Me gustas,
por tu cuerpo ingeniero,
al descansar en mi sombra
de los vértices oscuros
Me gustas,
por tu risa enigmática
hermanada en Circe
al reflejarse en mis ojos,
absortos en tus tonos argentinos
Me gustas,
por tus pies fríos
- de la indiferencia -
al tiritar en el vaho de mi angustia
Me gustas,
por tus ideas que vuelan
- cometas de arco iris -
escritas en mi piel,
con papelillos de regalo
Me gustas,
por tus ilusiones de organdí
al incrustarse en la nada
¡AH PERO MÁS!
Me gustas,
por tu alma de tul,
al semejarse a la mía.
Autor: Wilmer Villareal Zavaleta
Cesius_@hotmail.com
Oleo: copia Por Arnulfo Vásquez
servido por pirkas
2 comentarios
compártelo
Caes en mi aposento
mi pequeño planeta nocturno y moribundo:
recorro tu suave piel cubierta de valles oscuros y desiertos floridos.
Paso a paso el agua de tus cumbres acaloradas
sacian mi sed desmemoriada entre riscos caídos
sintiéndome volar cual cóndor entre llantos agraciados.
Recorres tu orbita lejana tras el sol incandescente
sin apartarte de en medio a la luna cabizbaja.
Palpo con mis yemas graves la suavidad de tus hojas
y te ruborizas enérgicamente controlando la ocasión
mientras destilas en tus poros el aroma del big bang
y te embriagas en un momento perdiendo la desesperación.
Mis labios quebrados saborean el néctar de tus pómulos
deslizándose suave entre valles, desiertos y colinas
haciendo brotar el elixir de la muerte traidora.
Cada vez que paso por entre tus andes coloridos
me pierdo en el bravo triangulo de las bermudas.
Te inquietas!
y para salvarte agitas tus océanos licuados
entre mis acantilados descomunales, derribándolos sin premora,
abalanzando mares y vientos contra el sol dormido.
Te apasionas tanto que tu núcleo deja de ebullir
y tu cuerpo desfallece de tierno frío acalorado
y en esta danza te agotas y te quedas rendida
en el suave regazo del universo entero.
Hay una explosión de corazones lascivos
y todas las materias se funden y morimos con honor.
servido por pirkas
1 comentario
compártelo